Siempre se ha dicho que Frankfurt es el gran aeropuerto de Alemania desde el que parten la mayoria de los vuelos de larga distancia, sin embargo, de las múltiples veces que ha pasado por Alemania para enlazar con otro vuelo, siempre me tocó parar en Munich, que se supone que es el segundo en tráfico e importancia del país. Ese ha sido el caso de mi último vuelo, un Madrid-Dresde con Lufthansa.
Sin embargo, el viaje de vuelta me deparaba una sorpresa: el vuelo Dresde-Munich había sido suspendido por problemas técnicos (vamos, que iba vacío y no era rentable) y nos llevaron a Frankfurt, desde donde tomaríamos otro avión a Madrid, operado por Spanair. Gracias a esta carambola pude conocer dicho aeropuerto.
Pues bien, estas son mis conclusiones: Es un aeropuerto anticuado, gigantesco y mal planificado, en definitiva, poco práctico. Hacer un cambio aquí con poco tiempo es arriesgado, no tanto por la cantidad de personas que corren nerviosas de un lado para otro en busca de su puerta y con las que puedes chocar con facilidad, especialmente si son chinos, sino más bien por que aunque salgas de la misma terminal, tu puerta de embarque puede estar realmente lejos o en un lugar confuso al que solo puedes acceder subiendo ascensores y atravesando pasillos kilométricos redecorados con luces LED, tan de moda ahora (para ser sincero, ese pasillo fue lo que más me gustó del aeropuerto). Para mal de males, una vez estás dentro de la zona de embarque, no hay apenas ningún servicio para matar el tiempo, lo que te obliga a pasar el control de pasaportes para poder degustar un plato de salchichas -con bien de berza, puré de patatas y mostaza- y volver a pasar el control de seguridad (menudas colas y qué tiquismiquis) para tomar definitivamente el vuelo.

Por contra, hay que hablar del Aeropuerto de Munich, una instalación nueva en la que da gusto esperar una par de horas. Para empezar porque bajarte del avión y encontrar la puerta de tu siguiente vuelo es chupado, especialmente si tu vuelo es a otra ciudad alemana o europea, en segundo lugar porque está limpio, brillante y lleno de tiendas y restaurantes donde matar el tiempo, pero sobre todo por el detallazo que la compañía Lufthansa tiene con sus clientes, a los que ofrece prensa y bebidas gratuitamente. Un detalle inédito, más bien de ciencia ficción, en España. También hay zonas con sillones de diseño cómodos y áreas donde conectarte a internet por el morro, aunque no tiene una red wifi abierta, el detalle que le falta para ser perfecto.
Y ya para terminar, decir que el Aeropuerto de Dresde es totalmente nuevo, amplio y muy bonito. El gran defecto para mi gusto es que las tiendas y servcios tras el control de seguridad son propias de una aeropuerto de pueblo (si existieran), y eso que estamos hablando de una ciudad de 500.000 habitantes.
Más fotos de la ciudad de Dresde, aquí
Este verano espero volver a confirmar mi amor por el aeropuerto de Munich, donde haré escala para ir a Tirana y a Zagreb.




